febrero 13, 1998

Avenida de América | Madrid

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De noche,
cuando desciendas.

Pero es inútil, nunca
he de volver a donde tú
nacías ya con forma de recuerdo.

Quizá súbitamente crece
la sangre. Crece la sangre
hasta mucho más lejos que aquel brazo.

Nadie más que la mano desarmada,
la tenue palma
y este dolor.

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"Las afueras". Jaime Gil de Biedma [Compañeros de viaje, 1959]

junio 06, 1996

Cercedilla | Madrid

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Como la noche no

quiero que tú desciendas,
no quiero cumplimiento
sino revelación.
Desciende hasta mis ojos
veloz, como la lluvia.
Como el furioso rayo,
irrumpe restallando
mientras quedan las cosas
bajo la luz inmóviles.
Que no quiero la dulce
caricia dilatada,
sino ese poderoso
abrazo en que romperme.

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"Las afueras". Jaime Gil de Biedma [Compañeros de viaje, 1959]

febrero 14, 1991

Fuegos (1936) | Marguerite Yourcenar

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Amar su inocencia fue mi primer pecado. No sabía yo que estaba luchando contra un rival invisible, lo mismo que nuestro padre Jacob contra el ángel, ni que la apuesta del combate era aquel muchacho de cabellos desordenados, coronados de briznas de paja y que esbozaban una especie de aureola. Yo no sabía que otro había amado a Juan antes de que yo lo amara, antes de que él me amara a mí; yo no sabía que Dios era el remedio que buscan los solitarios.

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Comprendí más tarde que yo representaba para él la peor de las culpas carnales, el pecado legítimo, aprobado por la costumbre, tanto más vil cuanto que está permitido revolcarse en él sin rubor, tanto más de temer cuanto que no trae consigo la condenación.

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Pecamos porque Dios no está: como nada perfecto se presenta ante nosotros, nos resarcimos con las criaturas.

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Me di cuenta enseguida de que no podía seducirlo, pues no huía de mí.

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frente a la Pasión, me olvidé del amor. He aceptado la pureza como la peor de las perversiones.

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Guiada por un recuerdo, ángel incorruptible, entré en aquella caverna horadada en lo más profundo de mí misma; me acerqué a aquel cuerpo como a mi propia tumba.

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María Magdalena o la salvación, en Fuegos (1936). Marguerite Yourcenar.